Un Man CADA VEZ MÁS SúPER

por Alejandro Alonzo

Cuando Joe Shuster y Jerry Siegel crearon al héroe llamado Superman, en la década de los 30, el kryptoniano tenía únicamente tres poderes: súper velocidad, súper fuerza e invulnerabilidad.

No podía volar, pero era capaz de dar saltos de cientos de metros de altura, lo cual era suficiente para llegar a la terraza del edificio más alto de aquel entonces. De allí se origina su famoso eslogan: “¡Más rápido que una bala! ¡Más potente que una locomotora! ¡Capaz de saltar por encima de un rascacielos de un simple salto!” .

Este limitado juego de superpoderes comenzó a expandirse cuando Paramount comisionó al estudio de los hermanos Fleisher a elaborar una serie de cortos animados de Superman, en 1941. Los animadores pensaron que el héroe se miraba ridículo brincando como pulga de aquí para allá, así que le sugirieron a Action Comics (que más adelante se convertiría en DC Comics) que el personaje volara en lugar de saltar. A la editorial le pareció una buena idea y procedieron a otorgarle esa habilidad al personaje en los cómics.

Durante los siguientes 40 años, los guionistas de las historietas de Superman siguieron agregándole poderes al héroe. Su fuerza y velocidad se vieron incrementadas a niveles incalculables. Podía volar a mayor velocidad que la luz y se le hizo tan indestructible, que era capaz de sobrevivir una explosión atómica y atravesar un astro. Adquirió vista telescópica y microscópica. Su habilidad ocular rebasó los límites de la luz visible alcanzando a ver el infrarrojo, el ultravioleta y los rayos X. 

La capacidad auditiva de Superman llegó a ser tan aguda, que podía percibir sonidos a grandes distancias y a frecuencias inaudibles para un humano. Adquirió la habilidad de soplar con la fuerza de un vendaval y congelar con su aliento. Su visión le permitió emitir unos rayos de calor tan calientes como el sol. Su aptitud intelectual se desarrolló exponencialmente, llegando a tener inteligencia de genio y memoria fotográfica. 

A principios de los años 80, además de todo lo antes mencionado, podía sobrevivir en el espacio y bajo el agua sin necesitar de trajes especiales. Tenía súper ventriloquismo, súper hipnotismo, súper olfato, súper tacto, sanación acelerada y era tan fuerte que podía mover planetas enteros.

Lógicamente, imaginar desafíos nuevos para un ser así de omnipotente se volvió una tarea casi imposible para los escritores de DC Comics, por lo que, en 1986, en el marco del evento apocalíptico Infinite Crisis, los editores rebajaron considerablemente los poderes de Superman. Algo de ese poder ha sido reincorporado desde entonces,  pero sin alcanzar los afiebrados niveles del pasado.

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