Cecilio Avilés

Cecilio Áviles y el encanto de un niño y su cotorra

por Thalía Fuentes Puebla, Dinella García Acosta

En 1979 salió a la luz una serie de historietas, convertidas después en dibujos animados para el cine y la televisión. La serie contaba las peripecias de un muchacho y su cotorra, que se enfrentan a delincuentes y otros elementos antisociales.

Cecilín y Coti son parte de la niñez de muchas generaciones de cubanos, y aunque fueron pocos los capítulos que se hicieron para la televisión, bastaron para que su creador, Cecilio Avilés, enviara sutilmente mensajes educativos a todos los niños de casa.

Hoy, con motivo al aniversario 60 de los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), publicamos una entrevista que le concedió a Cubadebate.

– ¿Por qué elegiste entre todas las manifestaciones la plástica? ¿Hay algún pintor en la familia?

– En mi familia hay músicos, pero artistas de la plástica, no. Escogí esta profesión, primero, por la vocación. Cuando tienes una vocación sobre algo, lo manifiestas consciente o inconscientemente.

Tuve la suerte de trabajar y estudiar con muchos profesores, pero todos tenían una discrepancia, querían que me dedicara a la pintura más tradicional, a la que está en las salas expositivas y en espacios generalmente reducidos. Yo prefería la gráfica, es decir, la escritura, la historieta, el afiche. Intuitivamente, anhelaba tributar a algo desde el punto de vista social. Por eso, escogí a los niñas y los niños.

No es lo mismo la idea que te puede dar una pintura o un cuadro, que son polisémicos y tienen mensajes subliminales. La caricatura o la historieta tiene que ser precisa; por eso, en el periodismo y en propaganda se emplean tanto.

Le aclaraba a mis profesores que yo también quería hacer plástica. Tenía una formación académica de lo que son los medios masivos; fui acorralando este aspecto primero, y después pase para el otro.

– ¿A qué se debe el afán de superarte constantemente?

– Las aspiraciones que tenía eran bastante complejas, requerían de una capacitación. En este sentido, escogí algunas carreras en la universidad como Historia del Arte, para tener un bagaje más amplio de lo que es la cultura artística propiamente. De esa manera fui concatenando una serie de elementos que me hacían falta para superarme, para transmitir en el producto que hacía un nivel de claridad, de responsabilidad.

Tuve la suerte de comenzar a trabajar profesionalmente con un colectivo muy lindo en el Semanario Pionero. Con todas las ilusiones que tenía, caí en un espacio donde habían magníficos profesores, Lorenzo, Roberto Alfonso; personas que tenían disposición de enseñar y aprendí mucho con ellos.

Como era una publicación dedicada a los niños tenía que buscar siempre cosas atractivas. Por eso opté en la parte de la caricatura gráfica lo que es la historieta propiamente.

– ¿Cómo surge la idea de Cecilin y Coti?

– Ellos son el vehículo efectivo para transmitir todos esos anhelos y esperanzas. Surge el nombre porque en esa etapa, mi esposa de entonces estaba embarazada y todos me preguntaban si quería que fuera hembra o varón. Padroncito, Oliver y una serie de amigos y hermanos me decía, “no te preocupes, va a ser varón, va a ser un Cecilin”.

Cecilín y Coti
Cecilín y Coti

Iba a quererlo igual, no importa el sexo. Pero el hecho de pensar que fuera varón me sirvió para hacer una serie de historias y para transmitir aspectos patrióticos, de política cultural, más ese encanto que tiene la historieta. Tienes a un personaje que se va identificando con su público.

Pensaba que eso iba a durar poco. Pero las encuestas dijeron que no, que había que mantenerlo. No obstante, Padroncito y Oliver se equivocaron, porque mi esposa tuvo una hembra.

– ¿Como ha sido la experiencia de dirigir cine de animación?

– En esa tarea conté con la ayuda de Juan Padrón. La historieta tiene su encanto. El lector puede buscar un fundamento de acuerdo a lo que esté leyendo. En el dibujo animado es parecido, pero tiene más dinamismo.

– ¿Qué significan para usted Cecilín y Coti?

Cecilín y Coti es la vía más fácil para expresar lo que quiero. En cualquier encuentro llegan personas y me dicen que se identifican con la historia. Eso me engrandece y enorgullece. Es un compromiso; cuidar esa imagen para que no traicione la admiración que sienten por el personaje.

Cecilín y Coti
Cecilín y Coti

Publicado originalmente en Cubadebate

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